HASTA LA TETA | Las amistades y la maternidad.

HASTA LA TETA | Las amistades y la maternidad.

¿Te has sentido alguna vez sola, incomprendida o abandonada por tus amigas después de ser madre? ¿Tus amigas de toda la vida, las que se autollamaban "tías" se han ido para no volver? ¿Sientes que has sido una amiga de fiesta en vez de una amiga de verdad? ¿Estás hasta la teta de ver en el chat de grupo cómo quedan para ir a cenar mientras tú estás con la teta fuera, el moño puesto y el pijama sucio encima de la cama sabiendo que no vas a salir ni un sábado más en un largo periodo de tiempo, con tu bebé en brazos?

Si la respuesta es sí, no eres la única. Hablar de las amistades y la maternidad, es un temazo. Y nos encantaría poder sacarlo un día en una de nuestras charlas.

Muchas mujeres experimentan un cambio en sus relaciones sociales tras el nacimiento de sus hijos, que puede afectar a su autoestima, su salud mental y su bienestar. Y a tu mala hostia. Para qué engañarnos.

Ser madre es una experiencia maravillosa, pero también supone un gran desafío. Implica adaptarse a una nueva realidad, asumir nuevas responsabilidades, enfrentarse a dificultades y renunciar a muchas cosas. Todo esto puede generar estrés, ansiedad, cansancio y cambios de humor.

En este contexto, el apoyo de las amistades es fundamental. Las amigas pueden ofrecer consuelo, comprensión, consejo, diversión y ayuda. Sin embargo, muchas veces, las amistades se alejan o se deterioran después de que una mujer se convierta en madre. ¿Por qué ocurre esto?

Las razones pueden ser diversas, pero algunas de las más comunes son:
  • La falta de tiempo. Ser madre implica dedicar gran parte del día al cuidado del bebé, lo que deja poco espacio para otras actividades. Las madres, en su gran mayoría, tienen que sacrificar su tiempo libre, su ocio, su trabajo, su pareja y siempre, siempre, siempre, a sí mismas, para atender a sus hijos. Esto hace que sea difícil mantener el contacto con las amigas, quedar con ellas o participar en sus planes. Y menos si es más allá de las seis de la tarde.
  • La falta de comprensión. Algunas amigas pueden no entender lo que implica ser madre, o no respetar las decisiones o las necesidades de la nueva mamá. Pueden criticar, juzgar, presionar o ignorar a la madre, lo que genera malestar, distancia o conflicto. También puede ocurrir que la madre se sienta incomprendida o excluida por sus amigas, que siguen con sus vidas sin tener en cuenta su situación. Si te pasa esto, echa unas lágrimas y cierra al salir. No merecen la pena. Hay muchas mujeres que están en tu misma situación que son maravillosas, que podéis reír juntas de vuestro cansancio extremo, de vuestras idas de pelota maternales y de salir a tomaros unos mostos a las cuatro de la tarde, tranquilamente. Y arreglar el mundo, como antes.
  • La falta de afinidad. Ser madre puede cambiar la forma de ver el mundo, los valores, las prioridades o los intereses de una mujer. Esto puede provocar que se sienta más cercana a otras madres, con las que comparte experiencias y preocupaciones, que a sus antiguas amigas, con las que ya no tiene tanto en común. También puede ocurrir que las amigas se alejen de la madre porque no comparten su nueva etapa o porque no se sienten identificadas con ella. O puedes tener la suerte de seguir conservando alguna de tus amigas de tu vida anterior, que entienda tus tiempos y tus ausencias, y además, conocer y crear una amistad con "las chicas del parque".

    ¿Qué se puede hacer para evitar o superar el abandono de las amistades tras ser madre?

    No hay una fórmula mágica, pero sí algunas pautas que pueden ayudar:
    • Mantener la comunicación. Es importante expresar a las amigas cómo te sientes, qué necesitas, qué te preocupa o qué te ilusiona. También es importante escucharlas, interesarte por sus vidas, sus problemas o sus proyectos. La comunicación es la base de toda relación, y puede ayudar a evitar malentendidos, reproches o distanciamientos.
    • Buscar el equilibrio. Ser madre no significa renunciar a ser mujer, amiga, pareja o profesional. Es importante buscar un espacio para ti misma, para cuidarte, para disfrutar, para crecer. También es importante buscar un espacio para tus amigas, para compartir, para reír, para apoyaros. No se trata de elegir entre una cosa u otra, sino de encontrar un punto medio que te haga sentir bien. Si no tienes tiempo, no te agobies, llegará, te lo prometemos.
    • Ser flexible. Ser madre implica adaptarse a los cambios, a las circunstancias, a las necesidades del bebé. Esto puede hacer que tengas que modificar tus planes, tus horarios, tus expectativas o tus preferencias. Lo mismo puede ocurrir con tus amigas, que pueden tener sus propios cambios, circunstancias o necesidades. Por eso, es importante ser flexible, comprensiva, tolerante y respetuosa con las diferencias, y buscar alternativas que os permitan seguir en contacto y disfrutar de vuestra amistad.
    • Hacer nuevas amistades. Lo que hablábamos antes. Ser madre puede ser una oportunidad para conocer a otras personas que están en tu misma situación, con las que puedas compartir experiencias, consejos, dudas o emociones. Puedes encontrar a otras madres en el parque, en el colegio, en el trabajo, en internet o en grupos de apoyo. No se trata de sustituir a tus antiguas amigas, sino de ampliar tu círculo social y enriquecer tu vida.

      Recuerda que mereces ser feliz, que nadie te ha preparado para este cambio tan brutal en toda tu vida. Ser madre, tiene sus luces y sus sombras y poco a poco te irás adaptando a todo y le cogerás tanto cariño que, si te dieran a elegir, no cambiarías tu situación de ahora con la de antes. A ver, que de vez en cuándo salir a mover el culo, sin tener que mirar el reloj, a lo loco con las cervezas y sin pensar en "mañana", mola. Pero "mañana" está esperándote con esos ojos de cachorrito y ese olor a amor, que lo llenas de besos.

      Y al cabo del tiempo, te das cuenta que no cambiarías a ese pequeño saco de huesos, que no deja de chapurrear y de pintarte las paredes por nada en el mundo.
      "Desde aquí, con todo mi amor, mando un abrazo hermoso a la vida que tuve, que amé y lloré. Que gracias por darme tantas aventuras locas, tantas noches de risas y desenfreno. A las amigas que tuve que fueron confidentes y hermanas. Gracias por esa vida".
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